Desde hace 13 años, Juan Gutiérrez ofrece clases gratuitas de Lima Lama, boxeo y jiu-jitsu, con el objetivo de brindar a jóvenes del barrio una alternativa basada en la disciplina, el deporte y la convivencia comunitaria. En Iztapalapa, los golpes y las patadas también pueden convertirse en herramientas para construir comunidad. Desde hace más de una década, Juan Gutiérrez utiliza las artes marciales para abrir oportunidades entre habitantes de la demarcación y ofrecer un camino distinto frente a la violencia y el consumo de drogas. Lo que comenzó como una iniciativa comunitaria se ha mantenido durante 13 años. En un espacio del barrio, Gutiérrez imparte gratuitamente entrenamientos de Lima Lama, boxeo y jiu-jitsu, disciplinas que requieren constancia, control físico, respeto y trabajo en equipo. Una alternativa construida desde el barrio La propuesta va más allá de enseñar técnicas de combate. Cada entrenamiento representa una oportunidad para aprovechar el tiempo libre, establecer metas y generar vínculos entre quienes comparten el mismo espacio. En una zona que frecuentemente es señalada únicamente por sus problemas de inseguridad, esta historia muestra otra cara de Iztapalapa: la de las personas que organizan, enseñan y trabajan desde sus propias comunidades para transformar el entorno. Juan Gutiérrez parte de una idea sencilla: el barrio necesita que sus habitantes participen en su recuperación. Por eso decidió llevar el entrenamiento directamente a las calles y mantenerlo gratuito, permitiendo que la falta de recursos económicos no se convierta en una barrera para practicar algún deporte. Disciplina antes que violencia Durante las clases, las y los participantes no solamente desarrollan fuerza o condición física. También aprenden a seguir instrucciones, respetar reglas, controlar impulsos y mantener la constancia necesaria para avanzar en cada disciplina. El entrenamiento busca que la energía que podría terminar canalizada en conflictos callejeros encuentre una salida dentro del deporte. En lugar de utilizar los golpes para agredir, se enseña a controlar el cuerpo y comprender la responsabilidad que implica aprender una técnica de defensa personal. La labor de Gutiérrez también ha llegado a otros espacios comunitarios de Iztapalapa. Como director de la Organización Angels de Lima Lama, anteriormente ha participado en actividades de artes marciales y defensa personal dentro de las Utopías de la demarcación. El deporte como punto de encuentro Además de las habilidades físicas, estos espacios ayudan a fortalecer la convivencia entre estudiantes, entrenadores y familias. Cada práctica permite que personas de distintas edades se reconozcan como parte de una misma comunidad. La experiencia demuestra que la prevención de la violencia no depende únicamente de operativos o acciones policiales. También puede comenzar con una clase gratuita, un espacio recuperado y una persona dispuesta a compartir sus conocimientos. Después de 13 años, el proyecto continúa mostrando que una calle puede ser mucho más que un lugar de paso. Puede convertirse en una escuela, un punto de reunión y una oportunidad para quienes buscan mantenerse lejos de la violencia y las drogas. En Iztapalapa, las artes marciales no solamente preparan cuerpos: también ayudan a formar disciplina, confianza y sentido de pertenencia. Post Views: 7 You may be interested🎭 Inundaciones fuera, cultura adentromartes, junio 9 2026By pulsoiztapalapaoutlook-comNo es un parque común.No es una planta de bombeo... La calzada Ermita-Iztapalapa: El camino que sigue al solmiércoles, junio 10 2026By pulsoiztapalapaoutlook-comLa calzada Ermita-Iztapalapa no solo es una de las vialidades... ⚽ Festival Futbolero en la Central de Abasto: ¡La pasión del Mundial 2026 llega al corazón de la CDMX!jueves, junio 11 2026By pulsoiztapalapaoutlook-comLa Central de Abasto (CEDA) se transformó en un auténtico... Navegación de entradas Iztapalapa refuerza su defensa contra las lluvias con 54 obras hidráulicas Tianguis El Salado: el enorme mercado de Iztapalapa donde puedes encontrar casi de todo